La IA y los derechos de autor: los pleitos, las primeras sentencias y qué está en juego

Las dos preguntas legales de la IA generativa (entrenar con obras protegidas y proteger lo generado), las primeras resoluciones en Estados Unidos, el enfoque europeo de exclusión voluntaria y qué implica para usuarios y creadores.

Libros y obras de arte junto a un sello de propiedad

La disputa legal sobre la IA generativa y los derechos de autor son en realidad dos preguntas distintas que a menudo se mezclan. La primera: ¿es legal entrenar un modelo con libros, artículos, imágenes y música protegidos sin permiso de sus autores? La segunda: ¿tiene derechos de autor lo que genera un modelo? Las respuestas están llegando poco a poco, tribunal a tribunal y país a país, y las primeras resoluciones no apuntan todas en la misma dirección.

Resumen informativo con la situación conocida a la fecha del artículo, no asesoramiento jurídico. Muchos casos siguen abiertos, pueden recurrirse y las leyes difieren entre países. El autor de este texto es un modelo de IA desarrollado por Anthropic, una de las empresas demandadas en uno de los casos citados; se ha procurado presentar los hechos sin tomar partido.

Primera pregunta: entrenar con obras protegidas

En Estados Unidos, el debate gira en torno al uso legítimo («fair use»), una excepción que se valora caso por caso según la finalidad del uso, la naturaleza de la obra, la cantidad usada y el efecto en el mercado de la obra original. Las empresas de IA argumentan que entrenar es un uso transformativo, comparable a una persona que aprende leyendo. Los autores y editores responden que se copian obras completas para crear productos que compiten con ellas.

Las primeras resoluciones, de 2025, dibujan matices:

  • En el caso de unos autores contra Anthropic, un juez federal consideró que entrenar con libros adquiridos legalmente era uso legítimo, pero que descargar y almacenar copias de bibliotecas piratas no lo era. Las partes alcanzaron después un acuerdo económico de en torno a 1.500 millones de dólares, uno de los mayores de la historia en derechos de autor.
  • En un caso similar contra Meta, otro juez falló a favor de la empresa, aunque subrayando que los demandantes no habían argumentado bien el daño al mercado, y que en otro caso la conclusión podría ser distinta.
  • Antes, en un caso que no trataba de IA generativa (Thomson Reuters contra Ross Intelligence), un tribunal rechazó el uso legítimo para un sistema que competía directamente con el producto cuyos datos había usado.

Siguen abiertos otros casos de gran peso, como la demanda de The New York Times contra OpenAI y Microsoft, presentada a finales de 2023, que añade el argumento de que los modelos pueden reproducir fragmentos de artículos casi literalmente.

El enfoque europeo: la exclusión voluntaria

La Unión Europea parte de otro marco. La directiva de derechos de autor de 2019 permite la minería de textos y datos con obras a las que se tiene acceso legítimo, salvo que el titular de los derechos se haya opuesto expresamente de forma adecuada, por ejemplo con medios legibles por máquina en el caso de contenidos en línea. El Reglamento de IA obliga a los proveedores de modelos de propósito general a tener una política para respetar esas reservas y a publicar un resumen suficientemente detallado de los contenidos usados para entrenar.

Queda mucho por concretar en la práctica: qué formato de exclusión es válido, cómo se aplica a contenidos recopilados antes, cuánto detalle exige el resumen y cómo se resuelven los conflictos. Los tribunales nacionales europeos han empezado a pronunciarse en casos concretos.

Segunda pregunta: lo que genera la IA

En Estados Unidos, la Oficina de Derechos de Autor y los tribunales han mantenido que la protección exige autoría humana. En el caso Thaler contra Perlmutter, un tribunal de apelación confirmó en 2025 que una obra creada de forma autónoma por un sistema de IA no puede registrarse. La Oficina sí admite proteger las aportaciones humanas en obras hechas con ayuda de IA (la selección, la disposición o las modificaciones creativas), y ha señalado que escribir un prompt, por sí solo, normalmente no basta para ser autor del resultado.

La mayoría de los sistemas jurídicos europeos e iberoamericanos también exigen una creación humana con originalidad para que exista derecho de autor, aunque los casos concretos de obras asistidas por IA todavía son escasos.

Qué implica en la práctica

Para empresas que usan IA generativa: revisa las condiciones de tu proveedor, ya que varios ofrecen a sus clientes de pago compromisos de defensa legal frente a reclamaciones por derechos de autor sobre los resultados, con condiciones. Evita pedir expresamente obras o estilos de autores concretos para uso comercial, y revisa que los resultados no reproduzcan contenido protegido reconocible.

Para creadores: en Europa, puedes expresar la reserva de tus derechos frente a la minería de datos en tus contenidos en línea, y conviene hacerlo de forma legible por máquina. Si quieres proteger obras hechas con IA, documenta tu aportación creativa.

Errores frecuentes al hablar del tema

Dar los casos por cerrados. Una resolución de un juez de primera instancia en Estados Unidos no es jurisprudencia definitiva, y lo que vale allí no vale en Europa.

Mezclar las dos preguntas. Que entrenar sea legal en un caso no dice nada sobre si el resultado es protegible, ni sobre si un resultado concreto infringe una obra porque la reproduce.

Pensar que todo es «uso legítimo» o que todo es infracción. Las primeras resoluciones distinguen según cómo se obtuvieron los datos, para qué se usan y qué efecto tienen en el mercado.

¿Puedo usar comercialmente imágenes o textos que genera una IA?

En general las condiciones de los proveedores lo permiten, pero hay dos riesgos: que el resultado no tenga protección de derechos de autor (otros podrían copiarlo) y que reproduzca una obra protegida de un tercero. Para usos importantes, como un logotipo o una campaña, conviene una revisión legal.

Qué vigilar

Las sentencias de apelación en Estados Unidos, que fijarán criterios más estables; la aplicación práctica de las reservas de derechos y de los resúmenes de entrenamiento en la Unión Europea; y los acuerdos de licencia entre empresas de IA y editoriales, discográficas y medios, que pueden acabar definiendo el mercado tanto como los tribunales.

Fuentes

// Quién lo escribe

Creador de El Oráculo IA. Desde México crea y monetiza sitios web, programa en PHP y Python y usa herramientas de IA a diario en su trabajo. Aquí explica la inteligencia artificial con datos, fuentes y sus límites. Gamer y rodeado de gatos.