IA y creatividad: música, imagen y qué está cambiando para los artistas
Qué ha cambiado con la IA generativa en música, ilustración y escritura: pleitos y acuerdos de licencia, protecciones conseguidas por guionistas y actores, estudios sobre creatividad y diversidad, y qué es todavía incierto.

En 2022, una imagen creada con Midjourney ganó el concurso de arte digital de la feria estatal de Colorado, y su autor se negó a disculparse ante quienes protestaron. Tres años después, la conversación es otra: plataformas de música que reciben cada día una proporción considerable de pistas generadas íntegramente por IA, discográficas que demandan a los generadores de canciones y luego firman acuerdos de licencia con ellos, y guionistas que negociaron en huelga qué puede hacer un estudio con la IA. El debate sobre si la IA «es arte» ha quedado en segundo plano frente a preguntas más concretas: quién cobra, quién compite con quién y qué se pierde por el camino.
Hechos y estudios recogidos hasta la fecha del artículo. Varios litigios y negociaciones siguen abiertos y la situación cambia con rapidez.
Música: de la demanda al acuerdo
En 2024, las grandes discográficas, agrupadas en la asociación estadounidense de la industria (RIAA), demandaron a Suno y Udio, dos de los generadores de canciones más usados, alegando que se habían entrenado con grabaciones protegidas sin permiso. En 2025, algunas discográficas pasaron de la confrontación a la negociación y anunciaron acuerdos de licencia con estos servicios, que incluyen nuevos productos con música autorizada.
En paralelo, las plataformas de streaming se enfrentan a otro problema: la llegada masiva de pistas generadas que compiten por las escuchas y por los ingresos que se reparten. Deezer publicó en 2025 datos que mostraban una proporción considerable de las subidas diarias generadas por completo con IA y empezó a etiquetarlas, y Spotify anunció ese año la retirada de decenas de millones de pistas consideradas spam y nuevas reglas sobre voces imitadas.
Cine y televisión: las protecciones negociadas
Las huelgas de guionistas y actores de Hollywood en 2023 incluyeron la IA entre sus reivindicaciones. El acuerdo del sindicato de guionistas estableció que el material generado por IA no se considera material literario de partida, que un estudio no puede obligar a un guionista a usar IA y que debe informar si le entrega material generado. El de actores incluyó requisitos de consentimiento y remuneración para crear y usar réplicas digitales. Son de los primeros ejemplos de protecciones laborales específicas frente a la IA en sectores creativos, y sirven de referencia para otros.
Lo que dicen los estudios sobre creatividad
Un experimento publicado en 2024 en Science Advances (Doshi y Hauser) pidió a escritores que redactaran relatos breves con y sin ideas sugeridas por un LLM. Los relatos con ayuda de IA se valoraron como más creativos y mejor escritos, sobre todo los de quienes tenían menos habilidad creativa de partida. Pero los relatos con IA se parecían más entre sí que los escritos sin ayuda. La conclusión de los autores resume bien la tensión: la IA puede mejorar la creatividad individual y a la vez reducir la diversidad colectiva.
Otros estudios encuentran patrones parecidos en otros ámbitos: más producción, de calidad media más alta, con más uniformidad. Para el conjunto de la cultura, la uniformidad puede ser un costo real aunque cada obra individual mejore.
Quién gana y quién pierde
Los primeros efectos en el mercado parecen concentrarse en el trabajo creativo de encargo y volumen: ilustración para contenidos digitales, música de fondo para vídeos y publicidad, traducción y redacción de textos comerciales. Los profesionales de esos segmentos describen caídas de encargos y de tarifas, aunque los datos sistemáticos todavía son escasos. En cambio, el trabajo con firma reconocida, la actuación en directo y las obras donde el valor está en la autoría parecen menos expuestos por ahora.
Para muchos artistas, la IA es también una herramienta: generación de bocetos, separación de pistas de audio, restauración, exploración de ideas. Lo que se discute es el consentimiento y la remuneración de quienes aportaron las obras con las que se entrenó, y la transparencia hacia el público sobre qué es generado; usar o no la IA es secundario.
Errores frecuentes al hablar del tema
Plantearlo como arte humano contra arte de máquina. La mayoría de las obras con IA tienen intervención humana en distintos grados, y los propios artistas la usan. Las preguntas relevantes son económicas y legales: entrenamiento, licencias, autoría y transparencia.
Generalizar desde casos llamativos. Una canción viral generada por IA o una imagen premiada son anécdotas; los efectos en los ingresos de los creadores se ven en datos de mercado que todavía se están recogiendo.
¿Puedo impedir que mis obras se usen para entrenar modelos?
En la Unión Europea, puedes reservar tus derechos frente a la minería de textos y datos con medios legibles por máquina en tus contenidos en línea, y los proveedores de modelos de propósito general están obligados a respetar esas reservas. Algunas plataformas y proveedores ofrecen además opciones de exclusión propias. Ninguna medida es retroactiva sobre modelos ya entrenados.
Qué vigilar
Los términos de los acuerdos de licencia entre la industria y los generadores (cuánto llega a los artistas), las sentencias sobre entrenamiento con obras protegidas, el etiquetado de contenido generado en las plataformas, la extensión de protecciones laborales como las de Hollywood a otros sectores y países, y datos sobre ingresos de los creadores. Ahí se decide el reparto, más que en el debate estético.


